Ella antes vivía en una de las grandes ciudades de su país y decía que allí, es un infierno coger el autobús o montar en metro en horas punta.
Cierto es que en Madrid, y en muchos mas sitios de España, los hombres tienden a caminar o estar parados con la cadera hacia delante. Como un torero echando el capote al toro, pero sin la mano en la cadera. De tal manera que si entras en el metro a las 7:45 de la mañana, seguramente te reboces con dos o tres barrigas y otros tantos paquetes, sólo con entrar y luego aguanta todo el viaje las miradas de mas de uno haciéndote un escáner. Eso, si evitas que alguien que tienes detrás salga sin desparramarse por todo tu ser.
Aquí en Londres la gente evita tocarte, mirarte o molestarte lo mas mínimo.
Entras al metro y la gente se aparta y se recoloca para que quepan todos. Y si no hay hueco, esperan al siguiente. No empujan a los que están dentro como si después de ese no fuera a haber otro tren. Es cuestión de 2 ó 3 minutos.
Si subes al bus, mas de lo mismo.
Y si alguien te toca, empuja, te molesta en tu trayectoria o pasa antes que tu, siempre piden disculpas.
Meses atrás, (contaba) vestía siempre ancho, nada de tirantes ni camisetas ajustadas, y por supuesto, impensable un pantalón un poco mas ceñido.
Aquí dice que nadie la mira, pelo largo o corto, peinado o no, camisetas anchas o ajustadas, escotes o cuellos altos, pantalones anchos o ceñidos. A nadie le importa como vaya. Y no es que se sintiera juzgada en su ciudad, no, es que aquí no se siente un objeto.
En su país, siente que, como mujer, está destinada a ser un objeto para gustar al hombre. Y a ella le gustan las mujeres. Así que decidió vestir así para evitar a toda costa gustar a ningún hombre. No porque no se sienta femenina, sino porque bajo ningún concepto quiere que un hombre se sienta atraído por ella, así que pensó que si se viste parecido a ellos, no les gustaría porque por supuesto al machito español eso de que a un hombre le guste otro hombre "es de maricones" que dicen ellos…
El caso es que lleva ya algún tiempo aquí, quizás no mucho, pero si lo suficiente para sentirse libre de sentirse femenina y vestir con camisetas ajustadas, tirantes y pantalones ceñidos. Porque ya no es una cuestión de comodidad física, es una cuestión de tranquilidad mental.
Sentir que te apetece pintarte la raya del ojo cada día, porque te miras al espejo y te ves guapa y es para ti y no para nadie. O pensar que en verano te apetece comprarte esas camisetas de tirantes tan molonas que jamás te atreviste a poner.
Sentirte tu.
Y aquí me hacen sentir YO.
Nada mejor que sentirse uno mismo :)
ResponderEliminarMagnífica descripción de una situación tan tristemente habitual.
Vive y deja vivir. Sólo con que la palabra respeto fuera considerada como una religión desde pequeños, todos alcanzaríamos ese delicioso YO.
Muak! Sé feliz.